No comprendo en que estás pensando Miguel. Después de la tormenta la ciudad era un caos. Los árboles que plantaron, que hace años no podan ni atienden con raíces pequeñas para su altura volaron por los aires, las bocas de tormenta tapadas, lo que provocó que calles se inundaran de vereda a vereda. Los que fueron sorprendidos en la calle, en la calle quedaron porque los servicios de transporte desaparecieron.

Lamentamos varias muertes y el intendente dice que la ciudad respondió bien. Si, coincido, “la ciudad” respondió muy bien, la solidaridad de los vecinos, la gente en general, pero la Municipalidad mostró nuevamente sus falencias.
 
Donde estaban las cuadrillas mientras los vecinos, como podían destapaban desagues y bocas de tormenta con lo que tenían a mano para evitar que el agua invadiera sus viviendasMiguel, a quien le vas a echar la culpa, hace 18 años que son gobierno.   
El clima ha cambiado, nos estamos convirtiendo en una ciudad tropical con este tipo de tormentas y Lisfchitz se da el lujo de no implementar el Programa de Alerta Temprana de Fenómenos Meteorológicos Extremos aprobado hace un año en el Concejo.
Vamos Miguel, no sería mejor emular a  aquellos que saben reconocer errores, si es necesario dar marcha atrás  y entonces sí ponerse a trabajar por y para  la ciudad. La soberbia no nos lleva a ninguno lado, con humildad, trabajo y escuchando a los ciudadanos podemos sacar a Rosario de este caos. 

Jorge Boasso