Cuando se esté por firmar un contrato, es importante leerlo y revisarlo cuidadosamente y en su totalidad antes de firmarlo. Si los vendedores o quienes provean el servicio a contratar hacen referencia a mejoras o modificaciones al mismo, solicite que sean agregadas al cuerpo del contrato.
Una vez decidido a contratar, si hay algo que no se entiende o genera dudas, conviene pedir un ejemplar del texto que se va a firmar para que lo revise alguien de confianza capaz de interpretarlo.

Una cláusula es abusiva cuando permite que una de las partes contratantes esté en desequilibrio frente a la otra, asegurando ventajas exageradas para el proveedor de bienes o servicios, incompatibles con la buena fe y equidad. Si una cláusula es abusiva esto implicará que no tenga valor.
Estas cláusulas suelen encontrarse en los contratos de adhesión en los cuales una de las partes (proveedor) redacta las cláusulas y la otra (consumidor o usuario), si quiere contratar, tiene que adherir sin poder hacer cambios al texto originario (medicina prepaga, servicios financieros y/o bancarios, telefonía móvil, etc.).
La Ley 24.240 trata sobre cláusulas abusivas en los artículos 37, 38 y 39, los que están reglamentados por resoluciones específicas.

Si el proveedor no cumple correctamente el contrato, el consumidor o usuario puede hacer el reclamo ante la oficina de Defensa del Consumidor de la jurisdicción que corresponda.